La peligrosa concepción de que la política no cabe en todos lados
Hace unos días me pasaron un extracto de una nota en donde un actor político local del oficialismo realizaba una especie de "oda" en donde explicaba (más con ganas que con argumentos) que no hay lugar para la política en determinados lugares de la sociedad. Una especie de reduccionismo de la política a ciertos ámbitos institucionalizados. Mínimo. Ascético. Paradójicamente, quienes impulsan e intentan imponer como verdad absoluta esta cuestión de estatus, son los mismos que se reservan para sí todas las participaciones mayoritarias en, vaya paradoja, la vida política: copan desde sociedades de fomento hasta medios de comunicación, desde clubes de barrio hasta consorcios, desde sociedades proteccionistas a centros de jubilados, desde comedores a cooperativas. Cuando no se hace política, entendida ésta como la gestión colectiva, el debate de ideas y la construcción de consensos para el bien común, el...